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  • Nereida Rodríguez

Amigos, ¿para qué si no?


" Sé que te sientes así, porque también yo he pasado por todo esto" - le dice un buen amigo a otro - y la vida continúa como hasta ahora, haciendo más o menos ruido pero siempre hacia delante.

Siempre hacen falta escuchar los consejos universales porque tienden por sí mismos a ser olvidados; "Recuerda que el momento más oscuro del día es justo antes de salir el sol. No hay mal que 100 años dure, ni nadie hasta ahora se ha muerto de pena. Respira, vive y ante todo sonríe, porque nunca sabes quien va a enamorarse de tu sonrisa, sobre todo en ese instante en que un@ se encuentra frente a un espejo." Y es que vivir es arriesgarse, aunque eso conlleve hacerse daño, pero nadie aprendió a caminar sin caerse y no hay herida que no cicatrice nunca.

La vida es mejor con amigos. Y pueden defraudarte en algun momento o no estar presentes algunas veces, pero toda relación humana es así, imperfecta.

Sin embargo, la vida me ha brindado la oportunidad de rodearme de grandes amigos donde tenemos la suerte de acompañarnos etapa tras etapa; pérdida, éxito o fracaso, ilusiones o corazones rotos, más cerca o más lejos, viéndonos o hablando con mayor o menor frecuencia pero siempre echándonos un ojo cuando nadie más nos mira para preguntarnos: - ¿todo bien? -

Ellos vuelven a recordarte quién eras y quién eres y reorganizan tu mundo destartalado o lo desordenan aún más. Volvemos a recordar entre todos que no debemos tener miedo a equivocarnos, porque hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas. De las lágrimas a las risas en un segundo, De las anécdotas del ayer a la realidad del presente.

Gracias por levantarme del suelo cuando pierdo las fuerzas, gracias por pedirme consejos o llamarme llorando algunas ocasiones, gracias por querer hacerme reir o secuestrarme cuando no se quiere salir de la cama, gracias por los momentos buenos, que son la inmensa mayoría.

Fotografía: La Luna de Neptuno


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